Las mascarillas sirven para parar las secreciones que salen de la boca cuando hablamos, estornudamos o tosemos. El coronavirus  se propaga por estas secreciones y la mascarilla es una muy buena herramienta para evitar propagar la pandemia. Las gotitas que salen de la boca tienen tendencia a depositarse inmediatamente sobre las superficies y son las que contagian el COVID-19. Por lo tanto se nos recomienda:

  • Mantener la distancia para no tener un contacto directo que nos pueda ir a nuestras mucosas.
  • Lavar las manos cuando toquemos superficies porque si no al tocarnos la cara nos podríamos infectar.

¿Cuáles son las principales funciones de la mascarilla?

 

  1. Evitar que nuestra habla, tos o estornudos pudieran contagiar a alguien.
  2. Evitar que las superficies se contaminen de nuestras secreciones
  3. Facilitar que la persona que lleve la mascarilla no se toque ni las mucosas nasales ni las mucosas orales.
  4. Que en caso de recibir una salpicadura no la recibieran directamente.

Hay que tener en cuenta que si nos ponemos las mascarillas al salir a la calle lo que estamos haciendo es evitar, con nuestras secreciones, contagiar el resto de la población, no protegernos nosotros de los virus de los otros. Es una medida para evitar que nuestros estornudos o tos puedan afectar el resto, es decir, es una medida de responsabilidad hacia los otros, no de protección individual propia.

Las mascarillas caseras, hechas con ropa textil, pueden llegar a tener una eficiencia del 60-70% de filtración. Las normalizadas, dependiendo del tipo, hasta un 97% de eficiencia, ya que son de diferentes capas de polipropileno en forma de tejido hidrófugo.

Las mascarillas caseras pueden ser útiles, por ejemplo, en caso de que una persona esté enfriada o tenga síntomas leves de coronavirus (pero no ha tenido diagnóstico), y tiene que hacer aislamiento domiciliario, por no contagiar nada al resto de personas del hogar. U otro ejemplo de posible uso de mascarilla casera seria si una persona vive sola y tiene síntomas muy leves de coronavirus, pero necesita ir a la farmacia. Para evitar contagiar a nadie, podría usar una mascarilla de las caseras.

Es importantísimo lavar bien las mascarillas caseras de ropa con agua caliente y detergentes para hacer un uso responsable y que no se quede el virus en el tejido.

Las mascarillas son uno de los productos sanitarios de prevención ante el coronavirus que más escasean en plena crisis sanitaria. Por este motivo, muchas empresas del sector textil están reorientando su producción para fabricar este preciado artículo. No obstante, no todas las mascarillas son efectivas, y tampoco todas las que se venden son las recomendadas para evitar el contagio.

El Ministerio de Sanidad recomienda el uso de mascarilla si se tienen síntomas o se está infectado por coronavirus, así como si se está cuidando de una persona contagiada o con sospecha de infección por Covid-19. Los tipos de mascarillas que se recomiendan son la mascarilla quirúrgica y la mascarilla autofiltrante tipo FFP2 (para personal sanitario) que, tras su uso, deben desecharse.

La OMS coincide en recomendar la utilización de este mismo tipo de mascarilla en los mismos supuestos que indica Sanidad.

Los países asiáticos, que son los que mejor han contenido el virus, las ven imprescindibles para toda la población. Su criterio se ha impuesto en los dos únicos países europeos cuyo uso es obligatorio: República Checa y Eslovaquia. En España, la Generalitat de Cataluña ya las recomienda para ir al supermercado. Algunos apuntan a que este debate se debe, simplemente, a que no hay para todos. Racionando su uso se asegura que los que más las necesitan tengan acceso a esta barrera contra el virus.

Por otra parte, desde la OMS indican que las mascarillas solo son efectivas si su uso se combina con un frecuente lavado de manos. Estos son los consejos de la Organización Mundial de la Salud para una utilización correcta de las mascarillas:

  • Antes de colocársela hay que lavarse bien las manos con agua y jabón o bien un desinfectante para manos a base de alcohol.
  • A continuación, cubra la boca y la nariz con la mascarilla, asegurándose de que no hay espacios entre su cara y la máscara.
  • Evite tocar la mascarilla mientras la usa, y si lo hace, lávese las manos con agua y jabón.
  • Reemplace la mascarilla por una nueva en cuanto se humedezca y no reutilice las que son de un solo uso.
  • Para quitarse la mascarilla: quítela por detrás (sin tocar la parte delantera), deséchela inmediatamente en un contenedor cerrado y lávese las manos con agua y jabón o bien un gel desinfectante.

Si tienes acceso a una mascarilla, aunque sea casera, mejor emplearla y evitar propagaciones (ya sabemos que el virus se contagia también en la fase asintomática). Los supermercados se han convertido en uno de los mayores lugares de interacción social y extremar las precauciones en el punto de venta es una de las mejores formas de doblegar la curva de propagación.