Las grasas son los nutrientes más incomprendidos en nuestra sociedad… tenemos la creencia de que son las causantes del sobrepeso y que una alimentación sana es una alimentación pobre en grasa. Eso es algo totalmente erróneo y contraproducente si lo que buscamos es adelgazar y ganar salud.

En la dieta, la grasa cumple con la función de material energético y protector de nuestros órganos, así como de aislamiento del frío, forma parte de las membranas celulares y es precursora en la fabricación de hormonas y ácidos biliares, y en la absorción de vitaminas liposolubles. Es por lo tanto una pieza esencial y su consumo debería ser del 30-35 % en nuestra alimentación si queremos gozar de un buen equilibrio y funcionamiento metabólico.

El hecho de que la grasa sea saludable o no, dependerá de la calidad de su alimento y de si posee otras características de interés nutricional y fisiológico para el organismo.

Es muy probable que hayamos oído hablar de los llamados ácidos grasos tipo OMEGA. Algunas personas lo pueden asociar al consumo de pescado o de nueces, otras lo relacionan con los aceites vegetales y semillas. Sin embargo, en otros casos, las personas llevan tal confusión debido a que no solo existe un grupo de ácidos grasos tipo omega, si no que existe una amplia variedad de estos.

Dentro de los ácidos grasos tipo Omega, tenemos: Omega-3, Omega-5, Omega-6, Omega-7 y Omega-9, por lo que, para aclarar un poco el tema, vamos a hacer una breve descripción de cada uno de estos tipos de ácidos grasos y así saber diferenciarlos.

El cuerpo puede sintetizar por sí mismo todos los ácidos grasos que necesita, salvo los Omega-6 y Omega-3  que son llamados esenciales y son necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. La palabra «esenciales» también indica que NO los puede producir nuestro cuerpo y que es necesario obtenerlos de fuentes externas bien a través de la alimentación diaria o en forma de suplementos. Si no introdujéramos durante un largo período de tiempo estos ácidos grasos en nuestra dieta, acabaríamos muriendo.

Los ácidos grasos esenciales están relacionados con la producción y el aumento de energía del cuerpo, con la función cerebral, con el buen aspecto de piel, cabello y uñas, con la reducción de riesgos de cáncer, con la reducción de enfermedades cardiovasculares, con el control de peso, las digestiones, las alergias e inflamaciones, enfermedades auto-inmunes, con la aceleración de la cicatrización de las heridas, la retención de los minerales en los huesos, el estrés, sueño y hormonas, el buen funcionamiento del hígado y el riñón, con la formación de esperma, ciclo femenino y embarazo… entre otras muchas funciones.

Omega-3: o ácidos linolénicos destacando el ácido alfa-linolénico (ALA) que es considerando importante desde el punto de vista nutricional. Se encuentra en muchos aceites vegetales (principalmente en aceites de semillas), en frutos secos como las almendras o las nueces y en hojas verdes (verduras de hoja verde oscura), dentro de los de procedenomega3cia animal destacan los que posee el pescado azul de agua fría (salmón, atún, sardina, caballa…). Es precursor del DHA (Ácido Docosahexaenoico) y del EPA (Ácido Eicosapentaenoico). El DHA contribuye al desarrollo normal del cerebro, tanto en el feto como en los niños lactantes. También está probado su efecto antiinflamatorio de los Omega-3 y su efecto positivo en la respuesta inmunitaria. Algunos investigadores aseguran que intervienen en la prevención de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, la artritis reumatoide y ciertos tipos de cáncer (de mama, colon, próstata y páncreas). También pueden estar relacionados con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Este tipo de grasa nos protege porque contribuye a reducir los niveles de triglicéridos y de colesterol de la sangre, evita que se formen coágulos, tiene propiedades vasodilatadoras y ayuda a regular la presión arterial. También pueden tener propiedades neuroprotectoras durante la isquemia y algunas formas de epilepsia.

Los síntomas más evidentes que produce la deficiencia de ácidos grasos Omega-3 incluyen alteraciones en la piel con erupciones secas y escamosas, retraso en el crecimiento de los bebés y niños, mayor riesgo a infecciones y mala cicatrización de heridas. Además, una carencia de este tipo de grasa también se ha relacionado con problemas visuales. Del mismo modo parece estar implicada en el deterioro del aprendizaje y la memoria.

Omega-6:omega-6-acido-linoleico o ácidos linoleicos entre los que destaca el ácido gamma-linoleico (AGL). Puede encontrarse en los aceites de origen vegetal, en particular los provenientes de semillas. Una falta de ácido graso Omega-6, se verá reflejado en la pérdida del cabello, cabello seco y mala cicatrización de las heridas. Algunos estudios determinan que los ácidos Omega-6 en altas dosis pueden ayudar a las personas con fibrosis quística. Por otro lado, los diabéticos suelen tener niveles más altos de Omega-6, y tomar más aún puede disminuir los efectos secundarios de la diabetes. También es utilizado en productos de belleza ya que ayuda a reducir el acné y a retener la humedad natural de la piel. Así mismo tiene propiedades hepatoprotectoras, inmuno-estimulantes y anticancerosas. El Omega 6 contribuye al mantenimiento de los niveles normales de colesterol y es necesario para el crecimiento y desarrollo normal en los niños.

Omega-5: Este tipo de ácido graso no esencial, también conocido como ácido punicico, se obtiene a partir de la semilla de la granada. Destaca por su efecto antioxidante, el cual frena el daño oxidativo por parte de los radicales libres previniendo el envejecimiento prematuro de los órganos. También se ha visto que puede ser un buen aliado en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Ayuda a evitar la oxidación de todas las células del organismo y sus compuestos, entre ellos la insulina, por lo que es muy recomendable para los enfermos de diabetes.

granada

Omega-7: Este ácido graso es el llamado ácido palmitoléico. Es destacable su presencia en los frutos del espino amarillo que, además, destaca por su alto contenido en vitamina C y en antioxidantes También está altamente concentrado en el aceite de nuez de macadamia. No son esenciales para nuestro organismo. Sin embargo, su consumo puede beneficiar nuestra salud, pues ayuda a mejorar la hidratación de las mucosas (ocular, bucal, vaginal), regenera la piel y, en casos de síndrome metabólico, favorece el aumento de los niveles de colesterol HDL.

Omega-9: Es el conocido como ácido oleico, que se encuentra presente en el aceite de oliva, aceite de girasol, aguacate, entre otros. Diversos estudios han demostrado la eficacia de este tipo de ácidos grasos para reducir los niveles de colesterol LDL y aumentar el colesterol HDL, previniendo el riesgo de arterioesclerosis y otras enfermedades relacionadas.

Como podemos ver, existen diferentes ácidos grasos tipo omega que se obtienen de diferentes alimentos, de los cuales unos son necesarios consumirlos debido a que nuestro organismo no los puede sintetizar, y otros aunque no son esenciales, pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud y a prevenir el riesgo de aparición de ciertas enfermedades.

Ahora ya sabes por qué se habla tanto de la importancia de tomar OMEGAS. Tan solo deberías hacerte esta pregunta: ¿Espero sufrir alguno de estos problemas para ponerles remedio o intento prevenirlos incluyendo suplementos Omegas en mi dieta?

(Si eliges tomar la segunda opción no olvides que todos – 3, 5, 6, 7, 9 – son importantes)

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