El continente de plástico, también conocido como isla de basura, o gran mancha de basura el Pacífico, es una zona del océano cubierta de desechos marinos en el centro del Océano Pacífico Norte.  El tamaño de la zona afectada representa siete veces la superficie de España. El área puede contener cerca de 100 millones de toneladas de desechos. Este vertedero oceánico se caracteriza por tener concentraciones muy altas de plástico suspendido y otros desechos atrapados en las corrientes del giro oceánico del Pacífico Norte.

No debes imaginar botellas de plástico u otros recipientes, sino más bien microfragmentos del tamaño de un grano de arroz, que están contaminando y destruyendo lentamente el ecosistema oceánico. La mayor parte de estas islas son fragmentos pequeños que son muy difíciles de limpiar. Se ha estimado que el 80% de la basura proviene de zonas terrestres y el 20% de barcos del océano.

Como los desechos plásticos flotantes fotodegradables se convierten en trozos más pequeños cada vez, se concentran en la parte superior hasta que se desintegran, y el plástico al final llega a ser de un tamaño tan pequeño, como el zooplancton que puede ser comido por los organismos marinos que viven en el océano. Por lo tanto, los residuos de basura entran por completo en la cadena alimenticia siendo un riesgo para la vida marina.plástico3

Pero ahora – este pequeño continente -tiene una desafortunada competencia, ya que la basura plástica flotante inundó una remota isla del Pacífico, que alguna vez fue considerada una joya ambiental. La isla es Henderson, un atolón de coral deshabitado que se encuentra a mitad de camino entre Nueva Zelanda y Perú, con 5.500 kilómetros de océano en cualquier dirección. Aun así, pese a su aislamiento extremo, una confluencia anormal de geografía y corrientes oceánicas hicieron que la isla de Henderson tenga una de las mayores concentraciones de contaminación plástica en el planeta.

El ecosistema del atolón es tan rico que la isla forma parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad de la ONU y se la calificó como un paraíso virgen. Pero tres décadas después, se convirtió en un vertedero de la isla de basura del Pacífico.

¿Cómo evitamos este desastre medioambiental cuando los plásticos juegan un papel tan importante en nuestras vidas?

 

Las botellas de plástico son después de las de vidrio las que más tiempo tardan en degradarse, tardan entre 100 y 1000 años dependiendo del tamaño y del tipo de plástico, ya que están hechas con petróleo y carbón que no se disuelven. Representan más del 12 % de la cantidad de residuos sólidos urbanos, así que, como consumidores, tenemos la responsabilidad no sólo de reciclar, sino también de promover el uso de materiales reciclables apostando por los productos y las empresas que utilizan plásticos fácilmente reutilizables.

Si reciclamos el plástico estamos contribuyendo con el medio ambiente y haremos que las industrias no tengan que producir más químicos que contaminan el aire y destruye la capa de ozono.

El objetivo principal del reciclado es la disminución del volumen de los residuos y la optimización de los costos de los materiales utilizados para la fabricación de nuevos artículos.

La utilización de productos reciclados disminuye el consumo de energía. Si se consume menos combustibles fósiles, se generará menos CO2 y por lo tanto habrá menos lluvia ácida y se reducirá el efecto invernadero. Protegemos el medio ambiente.

Reducir el consumo de plástico y reciclar correctamente el que usamos, debe ser una prioridad en nuestra vida.

¿Qué solución han implantado para reciclar plástico y latas en otros países?

 

Las personas van al supermercado con botellas de plástico o latas de aluminio para obtener descuentos en el valor final de su compra. Esto es algo muy normal en Alemania y en otros 32 países o regiones del mundo, entre ellos, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia u Holanda. Los productos embotellados se venden por unos céntimos más, de esta manera solo paga quien no recicla. Sin embargo, se devuelve el valor al consumidor en forma de descuento cuando los deposita en los contenedores para su reciclaje.

plástico4En Alemania ha nacido una nueva “profesión”, el Pfandsammler. El Pfand es el pago que haces por la lata o botella de plástico. El Pfandsammler es alguien sin recursos (con frecuencia mendigos) que van con su carrito recogiendo envases de todo tipo. Al mismo tiempo que limpian las calles, obtienen un beneficio económico. Tras acumular muchas botellas y latas, van a los supermercados donde hay máquinas recogedoras. Depositan, por ejemplo, 46 latas y 33 botellas y les dan un ticket por el valor de esos envases (15 euros). Esta actividad les permite conseguir el dinero necesario para comer.

¿Podemos evitar más islas de plástico? ¿Crees que sería una buena opción aplicar el Pfand en nuestro país?

 CONTACTA